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La FCJS dio inicio a un nuevo Año Académico

Con Roberto Gargarella como conferencista invitado, la Facultad realizó su acto de apertura del año académico. Democracia, participación ciudadana y reforma constitucional fueron algunos de los temas abordados en el encuentro.

Ayer a por la tarde, se llevó a cabo la apertura del año académico en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales (FCJS) de la UNL. El acto tuvo lugar en el Consejo Directivo de esta casa de estudios, y contó con la presencia de autoridades, profesores y estudiantes.

El evento presidido por el decano Javier Aga, tuvo como conferencista invitado a Roberto Gargarella, reconocido sociólogo, abogado e intelectual argentino.

El tema de su disertación fue ‘Constitucionalismo y la nueva conciencia democrática’, y abordó las tensiones entre la democracia y las reglas legales constitucionales que existen en nuestro país. “Es importante analizar el hecho de que esas reglas se hayan generado -acá en Argentina, como también en muchos otros lados- en momentos de restricción democrática y luego sigan vigentes mientras vivimos una situación de enorme apertura, demandas sociales y reclamos democráticos”, explicó Gargarella.

“Es interesante pensar este momento como una situación de traje chico, nos quedamos demasiado encerrados dentro de reglas que no ayudan a la participación política, a la crítica, a canalizar las quejas. Entonces hay que pensar cómo las reglas que deberían ayudarnos a canalizar todo esto y a favorecer un diálogo con los representantes, tienden a servir para lo contrario”, continuó.

Consultado por la situación actual, Gargarella señaló que “hoy en Argentina se muestra eso: mucha gente desencantada hace mucho tiempo, muchos ‘desenganchados’ o  ‘desvinculados’. Entonces tenemos un sistema político que debiera servir para incluir, pero sirve más bien para separar. Eso es un problema que tiene que ver con las reglas de juego. Es un fenómeno que es general, pero que en nuestro país se ha agravado por algunas peculiaridades que incluyen, por ejemplo, desigualdades sociales muy profundas. En sociedades más iguales a lo mejor es menos desesperante: quizás allí los ciudadanos no tienen la urgencia de quejarse porque tienen menos quejas”.

“En sociedades donde hay muchas quejas, esa ruptura con las instituciones, ese hecho de ver a los representantes como muy lejos, a los jueces como desvinculados de uno, como seres de otro planeta, hace que la ciudadanía tenga un malestar democrático”, enfatizó.

Acerca de una posible reforma constitucional, el conferencista concluyó que “sin dudas necesitamos reformas legales de todo tipo, que seguramente incluyen la reforma de la Constitución, pero de todos modos uno tiene que tener la alerta prendida, una cierta luz amarilla, porque habitualmente se ponen en marcha procesos de reforma con buenas razones en el ideal pero con razones más mezquinas como motor de fondo. Por ejemplo, ha sido muy típico en América Latina que aparezcan reformas justificadas por los derechos de los indígenas y lo que terminan haciendo es dar la reelección presidencial. Entonces uno tiene que ser muy cuidadoso, no solamente sobre qué reforma pide, sino en qué momento, a quién, en qué condiciones, porque hay una enorme disposición del poder a manipular ese tipo de necesidades sociales”.